El vidrio colombiano de atelier
El vidrio de Bogotá no es el vidrio de Murano — y no quiere serlo. Es vidrio colombiano, soplado en atelier en pequeñas series, jamás industrializado. La materia prima procede de las vidrierías andinas. El calor forma la pieza, el maestro vidriero da la silueta, la casualidad del soplo decide la irregularidad final. Ninguna pieza es réplica de otra.
Elisa dibuja, los maestros vidrieros soplan
Elisa no toca el vidrio. Elisa dibuja. Estudia las formas, prueba las proporciones, escoge la paleta de las flores tropicales que entrarán en la pared del vidrio. El gesto del soplado es de los maestros vidrieros colombianos con los que colabora — es su tradición, su técnica secular. La pieza que reciben ha nacido de la convergencia de dos manos: la de quien la ha proyectado, la de quien la ha soplado.
La flor tropical en la pared
La firma botánica de Yarumo son las flores tropicales colombianas selladas en el vidrio — orquídea, amapola, dalia, iris, rosa, buganvilla. La flor no se pinta en superficie: se engasta en la pared durante el soplado, cuando el vidrio aún está incandescente. Resiste para siempre — no se despega, no se destiñe, no se raya.
Cinco formas, cinco destinos
El catálogo Yarumo se reduce a cinco formas, cada una con un uso preciso: Taza — juego de 4, formato 7×6 cm, para café e infusiones. Shot — juego de 6, 8×4 cm, para destilados y cata. Copa — juego de 6, 20×7 cm, para vino y cócteles. Jarra — pieza única, 23×9 cm, para agua y zumos. Cuchara — juego de 6, 13×2 cm, para dulces y miel.
Cómo se encarga un juego
Los juegos se realizan por encargo — desde la petición hasta la entrega pasan 4-8 semanas. El pago se hace en el momento de la confirmación, para lanzar la producción. Cada juego llega en embalaje de cartón reciclado, cada pieza envuelta individualmente.