La jarra lleva el agua a la mesa con un gesto que tiene algo de antiguo y necesario. En vidrio transparente o de color, permite ver el contenido — las rodajas de limón, las ramitas de menta, la limpidez del agua. El asa es el punto técnico más delicado: debe ser cómoda de sujetar, sólida en el punto de unión, bonita de ver incluso en reposo. Una jarra artesanal dura toda una vida, si se trata con el cuidado que merece.
En el vientre soplado, Elisa encierra a mano una flor — una orquídea, una corola de campo, un jardín colombiano suspendido en la transparencia. Esa flor inmóvil dialoga con el líquido en movimiento, y se convierte en la firma de la jarra.
Alto: 23 cm · Ancho: 9 cm
Desde 95,00 € IVA incluido.
Información adicional
| Peso | 0,5 kg |
|---|---|
| Dimensiones | 9 × 9 × 23 cm |
La jarra lleva el agua a la mesa con un gesto que tiene algo de antiguo y necesario. En vidrio transparente o de color, permite ver el contenido — las rodajas de limón, las ramitas de menta, la limpidez del agua. El asa es el punto técnico más delicado: debe ser cómoda de sujetar, sólida en el punto de unión, bonita de ver incluso en reposo. Una jarra artesanal dura toda una vida, si se trata con el cuidado que merece.
En el vientre soplado, Elisa encierra a mano una flor — una orquídea, una corola de campo, un jardín colombiano suspendido en la transparencia. Esa flor inmóvil dialoga con el líquido en movimiento, y se convierte en la firma de la jarra.
Alto: 23 cm · Ancho: 9 cm
Desde 95,00 € IVA incluido.






